Hoy conoceremos la historia de don Salvador Besné Navarro, que entre chascarrillos y risas agradece a Dios por permitirle llegar a los 83 años con uno que otro dolor y el uso de un auxiliar auditivo, pero también por haber cumplido su sueño de vivir en un lugar donde hay mar, que le encanta a pesar del calor, que es donde escogió vivir con su esposa.
A pesar del tráfico, que dice “ya está horroroso” y se va saturando en unas zonas, motivo por lo que hace 26 años salieron de la Ciudad de México, para “Don Chavita”, como lo llaman en la casa “Nohoch Nah”, el calor de Cancún lo dobla todavía, pero se aguanta, porque aquí es donde escogió vivir y también por la salud de su esposa.
Actualmente, él busca ocuparse, mantener su mente activa y así no afectar a la soledad. Por 35 años laboró en una empresa dedicada al ramo de los textiles, trabajo que le gustó.
Comenzó de chalán, pues sólo tenía la primaria; intentó seguir sus estudios, pero por circunstancias de la vida ya no continuó.
Sin embargo, para “Don Chavita” su empresa fue la mejor universidad porque recibió capacitación técnica y de superación personal con maestros de universidades, por lo que pudo ascender y además le permitió viajar a distintas ciudades del país.

