El acelerado desarrollo inmobiliario en Cancún provoca una pérdida significativa de selva, lo que afecta directamente a la apicultura: la deforestación destruye colmenas y reduce la presencia de polinizadores, debilitando el equilibrio del ecosistema y poniendo en riesgo la producción de miel.
Elmar Alberto Penado Romero, apicultor y promotor del proyecto “Deyamiel” en el municipio de Benito Juárez, advierte que la situación es crítica.
Explica que hace años la cosecha de miel se extendía hasta nueve meses al año, mientras que hoy la temporada se ha reducido drásticamente, reflejando el deterioro ambiental.
Ese cambio evidencia una alerta sobre la transformación del entorno y la necesidad de impulsar el rescate y conservación de abejas. La apicultura, más allá de ser actividad económica, es clave para la biodiversidad y la seguridad alimentaria, por lo que su protección resulta urgente frente al avance urbano.

