Samuel Caamal
Ante el reto del Caribe mexicano para atender la cantidad de sargazo que afecta a las costas de Quintana Roo, se ha dado a conocer que un equipo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) logró convertir esa biomasa en una solución de ingeniería: el Sargapanel.
La estructura, que combina yeso y unos cinco kilogramos de sargazo seco por unidad, son paneles tipo tablarroca, destaca por su alta resistencia a la flexión, retarda el fuego y funciona como aislante térmico, soportando cargas directas de hasta 10 kilos sin necesidad de taquetes.
Esa tecnología busca ser una solución ecológica al exceso de macroalgas en las costas del Caribe mexicano, de acuerdo con la investigadora Miriam Estévez González, que lidera el Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada (CFATA), creador del Sargapanel.
En la fabricación participan otras instancias de la UNAM: el proceso inicia en altamar, donde integrantes del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología recolectan el alga para luego someterla a un tratamiento de secado ahí mismo o en el Instituto de Energías Renovables campus Morelos, ubicado en Temixco.
La doctora Estévez explicó que una ventaja de usar papeles de sargazo es que se aminora la deforestación y en su manufactura se ahorra 60 por ciento de agua y 40 de energía: “Y al evitar la descomposición en las playas, se impide el desprendimiento de carbono, lo que ayuda a generar de bonos de carbono.

