Isabel Garduño, mujer activa, trabajadora del área de Gestión Social del sindicato de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), nunca imaginó que a sus 44 años su vida diera un giro de 180 grados tras ser diagnosticada con cáncer de mama.
Fue hace 12 años, mientras tomaba un baño, cuando Isabel se detectó en la parte superior izquierda de su seno una bolita, que describió como un chícharo.
Pasó un año antes de acudir al médico por primera vez, sin que se detectara fibrosis, la indicación sólo fue mantenerlo en observación y regresar si detectaba algún cambio en su tamaño o coloración.
Dos años más tarde, en una jornada de mastografías, Isabel se apuntó para hacérsela, y tras un par de meses recibió una llamada del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que posteriormente requirió otros estudios que confirmaron que su padecimiento tenía nombre y apellido: cáncer de mama.
Entre sesiones de quimioterapias, radiaciones y la reconstrucción de su seno, transcurrieron dos años más, convirtiéndose en la etapa más dura de su vida, y en la que nunca de dejó vencer, siendo el trabajo su mejor terapia y aliado para sobrellevar la enfermedad.
A 12 años de distancia y como sobreviviente, Isabel continúa su vida en Gestión Social croquista, desde donde acercan a los trabajadores de hoteles brigadas de salud, y es precisamente en octubre cuando refuerzan las acciones con pláticas de prevención, brindando más de 35 al mes.
Y es justo en el marco del mes de la lucha contra el cáncer de mama, que Isabel invita a las mujeres a conocer su cuerpo, a quererse y a detectar a tiempo la enfermedad.


